Se acaba el año de la Misericordia

Se acaba el año de la Misericordia

Por Gregorio Congote

El Jubileo de la misericordia, también llamado coloquialmente Año de la Misericordia, es un jubileo que se ha venido celebrando durante el Año Santo Extraordinario que inició el 8 de diciembre de 2015 y concluirá el 20 de noviembre de este año 2016. Una de las razones más importantes detrás de esta año consiste en la celebración del quincuagésimo (50) aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, profundizar en su implantación y situar en un lugar central la Divina Misericordia, con el fortalecimiento de la confesión. Recuerdo como si hubiese sido ayer escuchar a la gente mayor, a mis abuelos por ejemplo con alegría en sus ojos y rostros sonrientes decir lo maravilloso que les resultaba asistir a la Santa Misa en Español. El mundo festejaba la alegría de ver cómo se implementaba ese “aggionarmento” que el Espíritu Santo le había inspirado de manera especial al Papa Juan XXIII quien convocó el Concilio. Esa palabra italiana fue utilizada por los pontífices Juan XXIII y Pablo VI como expresión del deseo que la Iglesia Católica saliese actualizada y renovada del Concilio Vaticano II, el ideal que buscaban era la adaptación, o llamémoslo así, la nueva presentación de los principios católicos al mundo actual y moderno. El objetivo se presentaba como un esfuerzo por fomentar la vida cristiana entre los fieles, adaptar mejor las necesidades de nuestro tiempo a las instituciones susceptibles de cambio, promover todo lo que pueda ayudar a la unión de todos los creyentes en Cristo, y fortalecer lo que puede contribuir para llamar a todos al seno de la Iglesia. Como parte de ese esfuerzo los religiosos y religiosas adoptaron hábitos más sencillos, el sacerdote dejó de dar

le la espalda a la gente recobrando la imagen de aquel que durante la Misa actúa en la misma persona de Cristo alrededor del cual la asamblea se congrega y celebra, se recobró la antigua manera de recibir la comunión nuevamente en la mano y de pie como otra opción además de recibirla en la boca, la liturgia le dio la bienvenida a las costumbres y valores típicos propios de los pueblos permitiendo el uso de instrumentos autóctonos y se empezó a apreciar mejor la presencia

de Cristo en la comunidad además de su presencia especial en su Palabra, Sacerdote, y en el pan y el vino consagrado.

El año de la Misericordia nos invita a darle gracias a Dios por estas bendiciones y a acudir al perdón de Dios en el sacramento de sanación que es la reconciliación.

Que Dios nos ayude a seguir caminando en esta dirección de la iglesia Conciliar viviendo un Dios que cada vez se siente más cercano y encarnado en las culturas y en el mundo moderno. Amen.

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