De la Danza y la Música al Amor

No por nada es bien dicho que la música es la expresión del alma, mientras que la danza es el espíritu hecho arte y por medio de la cual los corazones se vuelven uno. Dicho esto, quiero presentarles a dos jóvenes talentosos y entusiastas que fueron unidos por el mágico mundo de la cultura mexicana. Comenzaré con la delicadeza de una mujer de gran corazón y fortaleza, que a pesar de los nervios nos compartió parte de su experiencia dentro de la Danza Azteca Chichimeca, grupo al que pertenecen los dos y el cual es parte de la fundación Danza Raíces de México.

Kimberly Corazón, quien nació aquí en Omaha, pero de raíces mexicanas, comenzó su travesía hace 9 años gracias a su mamá, quien la obligó prácticamente a ejercer este pasatiempo que con el tiempo se volvió una fascinante pasión por la cuál agradece mucho la insistencia de su progenitora. Actualmente se encuentra estudiando la carrera de enfermería, y comentó que siente gran atracción por la danza porque es a través de ella que puede dedicar tiempo a ser una mejor persona, a motivar a otros y a apegarse más a los valores que profesan el bien.

Por su parte Carlos Andrés Estrada, proveniente de Zitácuaro Michoacán y quien está por cumplir 5 años dentro del grupo, comentó que todo inició cuando el señor Jorge Zepeda lo invitó a ser parte del mismo, años atrás en una época en la que era parte de un grupo de jóvenes en la iglesia, invitación que no pudo rechazar y lo que considera ha sido una de las mejores decisiones de su vida, pues gracias a ello conoció a Kim, con quien sostiene una relación sentimental desde hace 4 años, y la que fue fruto de la misma música, el baile y principalmente “por obra de la virgen de Guadalupe y Dios padre”, comentó con un brillo estremecedor en sus ojos el joven michoacano. Asimismo, agradecen a manos llenas a la maestra Daniela Romeo por su esfuerzo, profesionalismo y el carácter que les ha ayudado a ser un grupo unido y fuerte, algo a lo que atribuyen su éxito personal y dentro de las presentaciones que tienen y que no han sido para nada fáciles, pues incluso en muchas de ellas han tenido que enfrentarse al racismo y la discriminación, pero con la frente muy en alto; tomando en cuenta que de antemano estar en donde están es algo que siempre va a existir, por lo que es mejor verle siempre el lado bueno y tomar ese tipo de situaciones como pruebas que hay que superar, y las que con mayor razón siempre los impulsa a salir adelante.

Con una gran sonrisa en el rostro y sus manos entrelazadas, los tortolos enamorados finalizaron la conversación pidiendo una oración a todos aquellos que han visto su trabajo, a quien agradecen a manos llenas pues sin su apoyo incondicional, Danzas Raíces de México hoy en día no sería una puerta abierta para todos aquellos que buscan hacer algo de provecho, y ser parte de una gran familia de artistas que se entregan totalmente… con el corazón.

Por Oswell Reza

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