Las conversiones, todos los Santos y Día de los Muertos

PADRE JAIRO GREGORIO CONGOTE

Una de las historias más queridas de san Lucas es la conversión del publicano Zaqueo. La conversión de Zaqueo es narrada a continuación de la curación del ciego de Jericó; el ciego deseaba ver, y Jesús le abrió los ojos y le dio la vista. Zaqueo también deseaba ver a Jesús, y el señor le abrió los ojos y se convirtió, decidiendo cambiar su vida. Zaqueo es pues un modelo de lo que hacen las personas a quienes Jesús les abre los ojos de la conciencia: se convierten de su mala vida, viven la justicia y comparten con los pobres. La conversión de Zaqueo es práctica y vital; afecta profundamente su vida social y económica. No fue una simple conversión devota que lo llevará a asistir con más frecuencia a la sinagoga o al templo, ni una conversión que lo llevará a multiplicar devociones y rezos. San Lucas subraya el aspecto social de aquella conversión en medio de una sociedad greco-romana plagada de esclavitudes y situaciones de pobreza extrema; Zaqueo va a compartir sus riquezas con los pobres y necesitados. Esta es una clase de conversión que se relaciona con los pobres y necesitados. Es la clase de conversión que se necesita hoy en algunas de nuestras comunidades.

Zaqueo, que había tenido tanto interés por ver a Jesús, se vio gratamente sorprendido al oír que Jesús se auto invitaba a ir a su casa. Es la narración que da la impresión de que durante el banquete que ofreció, Zaqueo se debió estar examinando a sí mismo sobre su conducta en su vida pasada; había sido indigno de la visita de Jesús, pero tenía un corazón con sentimientos profundamente humanos. Jesús, que había venido a las personas llevándolas a la conversión, aprecia el gran cambio en la vida de Zaqueo. Lo proclama hijo de Abrahán, un hombre que comienza a vivir su fe siguiendo los pasos y la generosidad del antiguo patriarca. Al meditar en la conversión de Zaqueo podemos pensar en las diferentes formas que la conversión sigue revistiendo hasta nuestros días: Hay personas que experimentan una conversión piadosa, y deciden recitar oraciones o ir al templo cada domingo; otras experimentan un conversión más religiosa que los lleva a la recepción asidua de los sacramentos; otras experimentan un conversión diaconal de servicio hacia los pobres y necesitados; otras experimentan su conversión como una llamada a luchar por cambios que promuevan la justicia en la sociedad, a través de sus compromisos en la política. En todos estos tipos de conversión hay un elemento sagrado, profundamente humano y también profundamente divino. Después de la conversión de Zaqueo, san Lucas cuenta la parábola de los talentos y de la administración de los dones recibidos del Señor. Cada persona está llamada a producir frutos con los talentos que ha recibido de Dios. En este contexto, san Lucas sugiere que una persona produce frutos sobre todo cuando obra como Zaqueo, cuando comparte sus posesiones con los necesitados. Debemos seguir el ejemplo de Todos los Santos y ponernos en las manos de Nuestro Padre amoroso. En estos días recemos por todos nuestros difuntos.

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