Las Comadritas 06/19

Cuarentena

(RING, RING)… – ¿Hello? – HOLA COMADRITA, ¿CÓMO LE VA? – Muy bien, gracias a Dios, aquí descansando ¿y a Usted? – ¿CÓMO DESCANSANDO COMADRE?, SI APENAS SON LAS DIEZ DE LA MAÑANA. – Es que estoy tomando el segundo café del día y, descansando es un decir, únicamente me senté un ratito. – ¿QUÉ ANDA HACIENDO COMADRE? – De todo comadre, con estos huercos yo no tengo descanso. Si cuando hay escuela trabajo mucho, ahora que están en casa es el doble. – Y LO QUE FALTA COMADRE. – ¿Usted cree que van a regresar a la escuela en agosto? – PUES YO LO VEO MUY DIFÍCIL. – ¡Ay comadre!, que la boca se le haga chicharrón. – PERO NO HABLEMOS DE COSAS TRISTES COMADRITA, MEJOR CUÉNTEME CÓMO LE FUE CON SU CENA DE ANIVERSARIO. – Pues fue todo un éxito comadre; seguí toda la receta al pie de la letra y hasta el vino que me recomendó lo encontré. Con decirle que el Jilemón no creyó que yo hice la cena. – OIGA COMADRE Y QUÉ LE REGALÓ SU JILEMÓN. – Nada comadre, mi Jilemón no me regala nada, pues cuando lo hacía siempre andaba cambiando las cosas o no me las ponía. Asi que mejor me da un cheque y yo compro a mi gusto. – ¿Y QUÉ VA A COMPRAR COMADRITA? – Todavía no se comadre, lo que sí le aseguro es que no va a ser ni ropa ni adornos. – ¿Y ESO POR QUÉ, COMADRE? – Mire comadre, ahora que he estado revisando mis closets, me he dado cuenta de que tengo muchas cosas y que puede uno vivir con menos. – SÍ COMADRE, ALGO BUENO TENEMOS QUE SACAR DE TODO ESTO. – Así que probablemente compre mi “laptop”. – ¡ENTONCES ESTUVO BUENO SU CHEQUECITO! – Pues no tengo ni idea de cuánto cuesten, comadre. – HAY DE MUCHOS PRECIOS. – Sí comadre, ya que podamos salir ¿me acompaña a comprarla? – CON MUCHO GUSTO COMADRITA, Y A VER SI AHORA VAMOS JUNTAS A LAS CLASES. – ¿Y usted comadrita, qué ha hecho? – PUES FÍJESE QUE HE ESTADO BORDANDO. AHORA QUE YA ESTOY MUCHO MEJOR DE MI MANO, GRACIAS A DIOS. – Sí comadre, recuerdo que no la podía ni mover. – ESTOY HACIENDO UN CAMINO DE MESA CON SUS SERVILLETAS. – ¡Ay comadrita! Qué envidia, yo nunca aprendí, a pesar de que en la primaria nos daban nociones… ¡A ver si me enseña! – CLARO QUE SÍ COMADRITA. – ¿Y es muy difícil, comadre? – PUES TODO TIENE SU CHISTE, SE NECESITA QUE LE GUSTE Y MUCHA PACIENCIA. – ¡Ay comadre! Ahí es “donde la puerca torció el rabo” como decía mi abuela. – VERÁ QUE LE VA A GUSTAR COMADRE. – Le tomaré la palabra comadrita, esperaremos a que termine lo que era “cuarentena” que ahora no se cómo se le podrá llamar, pues ya llevamos más de tres meses. – YA NO SE QUEJE COMADRE, HAY QUE DAR GRACIAS A DIOS QUE ESTAMOS BIEN DE SALUD Y QUE TENEMOS QUE COMER. – Tiene razón comadrita, y, hablando de otra cosa, ya hace mucho tiempo que no me cuenta de sus memorias, ¿o qué, ya la visitó el “alemán” y no se acuerda? – PUES LA MERA VERDAD QUE YA NO ME ACUERDO POR DÓNDE ME QUEDÉ, PERO LE PROMETO QUE PRONTO RETOMAREMOS LA PLÁTICA. – Usted debería de escribir un libro, pues son cosas muy interesantes las que me ha contado. – LO ESTOY PENSANDO MUY SERIAMENTE COMADRE, Y YA LA DEJO PORQUE CREO QUE SE ME ESTÁN QUEMANDO LOS GARBANZOS. – Gracias por llamarme. Bye……

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