Las Comadritas 10/30

TELEFONÍA

(Ring, Ring)… – HOLA, ¿QUIÉN HABLA? – Soy yo, su comadre. – Y “ORA”, ¿POR QUÉ ME LLAMA POR EL FIJO? – Pues no me contesta por el móvil, comadre. – NO ME DIGA COMADRITA, FÍJESE QUE NO LO HE OÍDO SONAR, CREO QUE ESTA EN “MUDO” O SE ME DESCARGÓ, AL RATO LO REVISO. – ¡Ay comadrita!, no se que haríamos sin teléfono, ya se usa para todo. – SÍ COMADRE, LA TECNOLOGÍA NOS HA FACILITADO LA VIDA. – Pues si comadrita, pero a mí me parece que gasta uno más tiempo y dinero. – YO NO CREO COMADRE, LO QUE PASA ES QUE, COMO TODAS LAS COSAS, HAY QUE USARLAS CON MODERACIÓN. – Pues mientras el teléfono no me lave los trastes y me planche la ropa va a ser un teléfono “tonto”. ¡AY COMADRITA! QUÉ COSAS DICE, ESTA USTED MUY NEGATIVA. – Tiene razón comadre, creo que este encierro ahora sí ya me está calando mucho. – ¿NO ESTARÁ USTED EN LA MENOPAUSIA Y LE ECHA LA CULPA AL ENCIERRO? – A lo mejor sí comadre, tendré que ir a ver al médico. – OIGA COMADRITA, ¿SE ACUERDA CUANDO NO HABÍA TELÉFONOS CELULARES? – Sí, recuerdo que había casetas telefónicas en algunas esquinas y adentro de las tiendas. – SÍ COMADRE, EN MÉXICO LOS PRIMEROS TELÉFONOS COSTABAN VEINTE CENTAVOS EL MINUTO, LUEGO CINCUENTA Y DESPUES UN PESO. – Luego vinieron las tarjetas telefónicas que eran de veinte, cincuenta y cien pesos. – SÍ COMADRE, Y QUE SEGUIDO SE NOS QUEDABAN OLVIDADAS EN LA RANURA DEL TELÉFONO Y EL GANÓN ERA EL QUE LLEGABA A HABLAR DESPUÉS DE UNO. – Oiga comadre, ¿de dónde viene eso de “me cayó el veinte”? – PUES PRECISAMENTE DEL TELÉFONO COMADRE, CUANDO SE LOGRABA LA COMUNICACIÓN, O SEA CUANDO LE CONTESTABAN, CAÍA LA MONEDA DE A VEINTE A LA CAJA O ALCANCIA Y DECÍA UNO QUE YA HABÍA CAÍDO EL VEINTE. – Y si no caía decía uno: “no ha caído el veinte” – ASÍ ES COMADRITA. AHORA USAMOS ESA EXPRESIÓN CUANDO ENTENDEMOS ALGO O VICEVERSA. – ¿Y desde cuando se acuerda usted del teléfono, comadre? – PUES YO TUVE TELÉFONO HASTA QUE LO PUDE PAGAR, VIVIENDO CON MIS PAPÁS, PUES ERAN MUY COSTOSOS. ES MÁS, LOS TELÉFONOS NO ERAN DEL USUARIO, SINO DE LA COMPAÑÍA, SI CANCELABA UNO EL CONTRATO O NO PAGABA EL SERVICIO LE RECOGÍAN EL APARATO. – Sí comadre, recuerdo que tenía uno que ir a la tiendita o a la farmacia a hablar. Se necesitaban líneas especiales con postes como los de la electricidad. – Y EL PRIMER TELÉFONO QUE RECUERDO ESTABA EN MI ESCUELA PRIMARIA. ERA UNA GRAN CAJA Y TENÍA UN GANCHO PARA COLGAR LA BOCINA Y HABÍA QUE PEDIR EL NÚMERO A LA OPERADORA PARA PODER COMUNICARSE. – Luego vinieron los de disco, comadre, llamados “automáticos” y enseguida los de botones. – Y LUEGO LOS INALÁMBRICOS Y HABÍA UN APARATITO QUE SE VENDÍA APARTE Y SE CONECTABA AL TELÉFONO PARA IDENTIFICAR QUIÉN LLAMABA. – Pero ya había celulares ,omadre, recuerdo que eran muy grandotes, parecían ladrillos. – SÍ COMADRE, FUE ALLÁ POR LOS AÑOS OCHENTAS. – Pues ahora ya temenos los celulares inteligentes que hacen mil “monerías”. Oiga comadrita, ¿y usted sabía mandar mensajes con humo? – QUÉ PASÓ COMADRE, NO SE MANDE, SOY DEL SIGLO PASADO, PERO NO TAN VIEJA. – Viejos los cerros comadre, y no se arrugan Ji,Ji,JI… Pues ya cotorreamos un rato comadre, luego nos hablamos. – NO SE LE OLVIDE IR A VOTAR. Bye…..

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