Las Comadritas 01/29

NEVADA

(Ring, Ring)… ¡BUENOS DÍAS COMADRITA! ¿CÓMO AMANECIÓ? – ¡Ay comadrita! Mejor pregúnteme: ¿Cómo, ¡amaneció!? – QUÉ LE PASA COMADRITA, POR QUÉ TAN NEGATIVA? – Pues con esta nevada que nos cayó toda la noche, quién no va a estar negativa. – MIRE COMADRE, ES CIERTO QUE LA NEVADA ESTUVO MUY FUERTE, DESDE QUE ESTOY AQUÍ EN NEBRASKA NO HABÍA VISTO NEVAR TANTO. BUENO, CREO QUE EL AÑO PASADO EN ENERO TAMBIÉN NEVÓ MUCHO, PERO YO ANDABA EN MÉXICO. Pues dichosa usted que se pudo ir a un lugar donde no hace tanto frío. – MIRE COMADRITA, TODOS LOS LUGARES TIENEN COSAS QUE NO NOS GUSTAN, SOBRE TODO TRATÁNDOSE DEL CLIMA, PERO TAMBIÉN TIENEN SU ENCANTO. NO ME DIGA QUE SU PUEBLO NO TIENE COSAS FEAS. – Pues sí comadre, allá hace mucho calor en el verano y lluve mucho desde el mes de mayo hasta agosto. – YA VE COMADRE, POR ESO NO NOS DEBEMOS DE QUEJAR. – Sí comadrita, tiene razón. Lo qué pasa es que a veces se nos olvidan las cosas y queremos que todo sea bueno, bonito y barato. – SÍ COMADRITA, RECUERDO QUE CUANDO VIVÍA EN TABASCO, EN MÉXICO, YO ME QUEJABA DEL CALOR QUE A VECES LLEGABA HASTA 45 GRADOS CENTÍGRADOS, O SEA 113 FARENHEIT. – ¡Ay comadre! Eso sí que debe ser un verdadero horno. – SÍ COMADRE, PERO AHÍ NOS TOCÓ VIVIR POR CUATRO AÑOS Y LUEGO NO NADA MÁS EL CALOR, SINO QUE HABÍA MUCHOS MOYOTES O MOSCOS Y TODA CLASE DE ALIMAÑAS, DESDE SERPIENTES, ARAÑAS , SAPOS, RANAS, COCODRILOS. – ¡Pues toda la selva, comadre! – SÍ COMADRITA, NI MÁS NI MENOS, UNA VERDADERA SELVA. – ¿Y realmente llueve mucho comadre? – SÍ COMADRE, CON DECIRLE QUE UNA VEZ DURÓ LLOVIENDO SESENTA DÍAS. – ¿Y no salía comadre? – CLARO QUE SÍ COMADRITA, ¿QUIÉN CREE QUE IBA A DEJAR A LOS HUERCOS A LA ESCUELA Y A HACER LAS COMPRAS? – Pero ha de ser un lugar muy bonito comadre, para que haya aguantado cuatro años. – PUES NO HABÍA DE OTRA COMADRE, AHÍ ES DONDE ESTABA EL TRABAJO DEL RUTILO Y NI MODO, PERO SÍ ES UN LUGAR MUY BONITO CON MUCHOS LUGARES A DÓNDE IR A PASEAR. CON RÍOS Y LAGUNAS Y EL MAR NOS QUEDABA A MEDIA HORA. – Oiga comadrita, y ha de tener muchas anécdotas qué contar de cuando vivía allá. – PUES SÍ COMADRITA. FÍJESE QUE LA GENTE DE ALLÁ NO ACOSTUMBRA PONER MOSQUITEROS EN LAS VENTANAS Y UN DÍA QUE LLEGAMOS DE LA CALLE Y ENCENDIMOS LA TELEVISIÓN, SALIÓ DE ADENTRO UNA VÍBORA. – ¿Pero cómo se metió, comadre? – LO QUE PASA ES QUE ERA UNA TELEVISIÓN YA VIEJA DE LAS QUE TENÍAN BULBOS Y SE METIÓ POR LA PARTE DE ATRÁS Y CUANDO SINTIÓ EL CALOR SALIÓ. – ¿Y cómo le hacían para aguantar los piquetes de mosquitos, comadrita? – MIRE COMADRE, LOS MOSQUITOS SALEN EN LA TARDE CUANDO SE ESTA METIENDO EL SOL Y LA GENTE ACOSTUMBRABA SALIR A LOS PORCHES Y APAGAR TODAS LAS LUCES. CUANDO YA SE VA EL SOL, LOS MOSCOS SE VAN CON Él Y YA NO ENTRAN A LAS CASAS. PERO A MÍ ME COSTÓ UN BUEN TIEMPO APRENDER ESO. – ¡Ay comadrita! Después de oír todo lo que ha pasado usted, ya hasta me dio pena y me voy a poner a quitar la nieve de la yarda y la banqueta. – QUÉ BUENO COMADRITA, YO AHÍ LA ALCANZO. BYE…………

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