Las Comadritas 02/05

(Ring, Ring)… – ¡HOLA COMADRITA! ¿CÓMO ESTA? – Pues aquí con mucho frío comadre. – ¿POR QUÉ COMADRE, QUÉ NO TIENE CALEFACCIÓN? – Sí comadre, pero parece que ya no calienta lo suficiente. – NO COMADRE, LO QUE PASA QUE USTED ESTA ACOSTUMBRADA A ANDAR TODO EL DÍA COMO SI ESTUVIERA EN LA PLAYA, LE APUESTO QUE AHORITA ANDA EN SHORTS Y CHANCLAS. – Pues tiene razón comadrita, qué bueno que no le aposté, me hubiera ganado. – YA VE COMADRE, POR ESO TIENE FRÍO. PÓNGASE UNOS PANTALONES CALIENTITOS Y UNA SUDADERA. – ¿Así anda usted, comadre? – CLARO COMADRITA, Y YO NO TENGO FRÍO AQUÍ ADENTRO. – Pues, ¿a cuántos grados tiene su calefacción comadre? – SIEMPRE LA TENGO MÁXIMO A SETENTA GRADOS, PERO ANDO ABRIGADA Y CUANDO ME SIENTO A DESCANSAR O A VER LA TELE, ME ECHO MI BUENA COBIJA ENCIMA. – Pues voy a seguir sus consejos comadre. ¿Que haría sin usted? -PUES LE PEDIRÍA CONSEJO A UNA DE SUS DIECIOCHO COMADRES QUE DICE TENER. – Son diecinueve comadre, acuérdese que el año pasado me eché otra sin saber ni querer. – SÍ RECUERDO QUE LE LLEVÓ A BENDECIR SU NIÑO DIOS PARA EL DÍA DE LA CANDELARIA. – Y a propósito, ¿por qué hacen todo ese rollo del niñito y los tamales, comadre? – ¡AY COMADRE! EL AÑO PASADO LE EXPLIQUÉ MUY BIEN LO QUE QUIERE DECIR, PERO PARECE QUE NO SE LE PEGÓ NADA. – Así es comadrita, acuérdese que yo tengo memoria de teflón. – MIRE COMADRE, SEGÚN LAS CREENCIAS DE LA IGLESIA CATÓLICA, CUARENTA DÍAS DESPUÉS DEL NACIMIENTO DEL NIÑO DIOS, LA VIRGEN FUE AL TEMPLO PARA PURIFICARSE Y LLEVO VELAS O CANDELAS Y TAMBIÉN AL NIÑITO. – Sí comadre, ¿pero los tamales? – BUENO LO QUE PASA QUE EL DOS DE FEBRERO COINCIDIÓ CON EL RITUAL MUY IMPORTANTE QUE HACÍAN EN TIEMPOS PREHISPÁNICOS, DE OFRECER MAZORCAS A LOS “TLALOQUES” PARA SU BENDICIÓN Y DESPUÉS SEMBRAR LOS GRANOS PARA OBTENER BUENAS COSECHAS. DE LAS MAZORCAS DERIVÓ EN TAMALES Y LUEGO DESPUÉS SE JUNTARON LAS DOS CELEBRACIONES. – Oiga comadrita, ¿y no va a hacer tamales? – NO COMADRITA, HACER TAMALES ES TODA UNA CIENCIA, YO NUNCA LOS HE HECHO. – Pues yo recuerdo que mi abuelita hacía allá en mi tierra tamales rellenos de mole, pollo, queso, salsa verde, mariscos y hasta de chicharrón. – SÍ COMADRITA, Y DE DULCE RELLENOS DE HIGOS, PIÑA Y PINTABAN DE COLOR DE ROSA LA MASA. OIGA COMADRE, Y YA NO ME DIJO COMO VISTIÓ AL NIÑITO EL AÑO PASADO. – ¡Ay comadrita! Ni me lo recuerde, fíjese que yo le había comprado un vestidito muy bonito, como los ropones de bautismo, con su gorrita y sus zapatitos haciendo juego y resulta que cuando llegué con todo, la futura “comadre” me dijo que ella quería que lo vistiera de doctor porque su hijo estaba estudiando medicina y tuve que ir a cambiar todo, afortunadamente en la tienda donde lo compré tenían vestidos de todo tipo: ¡Que de niño de la paz, de la abundancia, de las palomas, de la salud, de Belén y hasta de futbolista! – PUES ESTE AÑO NO SE PUDO HACER NADA DE ESO POR LA PANDEMIA COMADRITA. – Pero sí podemos pedir unos tamalitos por teléfono, comadre. Voy a investigar a ver si todavía venden en la lonchera amarilla de la Calle “L” a un costado de la lavandería. – BUENO COMADRE, ESPERO SU LLAMADA. ADIU…….

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