Las Comadritas 04/23

RELOJES

(Ring, Ring)… – BUENOS DÍAS COMADRITA, ¿QUÉ ESTÁ HACIENDO? – Aquí, tomándome un tecito. – ¿Y POR QUÉ TECITO COMADRITA? ¿QUÉ, YA NO ESTÁ TOMANDO CAFÉ? – Si comadrita, el café me lo tomé a las siete de la mañana, ya sabe que yo tomo café desde que tenía ocho años. ¡AY COMADRE! ¿Y SUS PAPÁS LA DEJABAN TOMAR CAFÉ A ESA EDAD? – Pues sí, en mi casa todos tomábamos café en la mañana, pero nada más una taza en todo el día. – BUENO, MENOS MAL. – ¿Y cómo le fue de nevada el lunes, comadrita? – ¿CUÁL NEVADA, A POCO NEVO? – Sí comadrita, cayeron unas cuantas plumitas. – LA MERA VERDAD QUE YO NI ME ENTERÉ… BUENO PERO CUÉNTEME QUÉ HA HECHO COMADRITA, APARTE DE NADA. – Eso quisiera yo, no hacer nada, pero en mi caso no aplica. Aunque fíjese que estoy muy contenta, pues ya me pusieron la primera dosis de la vacuna y la otra me la pondrán en tres semanas. – LA FELICITO COMADRITA, AY VAMOS CAMINANDO POCO A POCO. – Oiga comadrita, ¿y sabe usted si va a haber festejos para el Cinco de Mayo? – NO COMADRE, ESTE AÑO TAMPOCO. ME ENTERÉ POR “MUNDO LATINO” QUE LOS FESTEJOS VAN A SER VIRTUALES. – ¡Oh! Pues que mala pata, ya van dos años. ASÍ ES COMADRE. – ¿Y usted qué cuenta comadrita? – FÍJESE QUE ANOCHE TUVE UN SUEÑO MUY CHISTOSO. – ¿Apoco se acuerda de lo que sueña, comadre? – SÍ, CASI SIEMPRE ME ACUERDO AL DESPERTAR, Y CUANDO ME PARECE ALGO INTERESANTE O CHISTOSO LO ANOTO EN UNA LIBRETA QUE TENGO EN MI BURÓ PARA QUE NO SE ME OLVIDE. – ¡Ay comadre! Pues qué paciencia la suya. ¿Y qué soñó comadre? – SOÑÉ QUE ESTABAN MIS DOS RELOJES, UNO DE PARED Y OTRO DE MESA, QUEJÁNDOSE QUE YA LOS TENÍA OLVIDADOS, DE QUE YA NI LOS PONÍA A TIEMPO CUANDO CAMBIABAN LOS HORARIOS DE VERANO Y DE INVIERNO, QUE A VECES DURABAN TODA LA TEMPORADA SIN QUE LOS CAMBIARA. Y QUE EL DE PARED LE DECÍA AL DE MESA: “A MI NI SIQUIERA ME HAN COLGADO, DESDE QUE SE ME CAYÓ LA COLGADERA, ME TIENEN ACOSTADO TODO EL TIEMPO” Y EL DE MESA LE DIJO QUE HABÍA OÍDO AL RUTILO QUE SERÍA BUENO MANDARLOS AL SÓTANO O A LA TIENDA DE ANTIGÜEDADES, Y QUE AHORA TODO EL MUNDO VE LA HORA EN LOS TELÉFONOS. – Pues que chistoso su sueño comadre, pero creo que los relojes tienen toda la razón. Pero ni modo, todo va evolucionando comadrita. ¿Y usted cuántos relojes tiene? – TENGO ESOS DOS COMADRE Y DOS DE PULSO QUE HACE AÑOS NI ME LOS PONGO. – Y cuando estaba usted chica, ¿ya había relojes comadre? – ¿QUÉ PASÓ COMADRITA? SI CASI SOMOS DE LA MISMA EDAD, USTED SE HA DE ACORDAR. – Sí, yo tengo varios. Unos de los que se les daba cuerda que eran de mi mamá y otros de pilas. Y como dato curioso le cuento que mi cuñado, esposo de mi hermana, es maniático del tiempo y tenía 30 relojes a la vista y otros de pulso guardados en cajones y siempre los estaba limpiando y arreglando. – ¡PUES QUE MANERA DE PERDER EL TIEMPO COMADRITA! – Así es comadre. Bueno ya la dejo porque se me está haciendo tarde para el lunch. – ¿Qué hora es comadre? – ¡AY! DIOS MÍO…

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